
Aquellos que se unen y separan, como una bandada de cuervos, los que agazapados en el filo de la ventana, se hacen sombra;
Son oscuridad, de ella se sirven y disfrazan, para mirar sin ser vistos y escuchar en silencio. La jauría que se reúne para darse un festín de los restos mientras que el coleccionista de lágrimas, penitente de la eternidad, se ahoga en el agrio vino del recuerdo. Llover de estrellas, como lágrimas de san Lorenzo, y por cada una que caiga desperdiciaremos un deseo, quizás una caiga sobre tu cama, dejando solo cenizas para la posteridad, cenizas como recuerdo.
¿Nada para la jauría que espera? Están en el descansillo de tu puerta, están agazapados en la ventana, ¿no los oyes chillar hambrientos?
Yo me uniré pronto a ellos, seré uno más entre los repudiados, los devoradores de carroña que siempre están aquí pero nunca vemos, si, yo seré uno de ellos, para libar el tuétano de tus huesos mientras te lloro en silencio… cada vez que miro a la luna y aúllo como animal en celo.
Que decirte que te quiero es decirte que me muero y ni sé si ya estoy muerto o si no dejo de sufrir con el constante recuerdo de lo pequeño que fui, muriéndome en silencio, en silencio me ofrezco.
Tribu de necrófagos, clan de los no muertos, tomar y comer todos de él por que es la carne de mi carne la que yo os entrego.
Esta es mi fe, porque tu no quisiste serlo, ahora es esto en lo que creo.
Esta es mi familia, porque tú no quisiste serlo, ahora es todo lo que tengo.
Esta es mi raza verdadera, mi única creencia.
Unidos como una bandada de cuervos, nos posamos agazapados en la ventana a oscuras y en silencio, esperando el momento, dejamos de coleccionar lágrimas.
Y somos Fantasías y Sueños;